Academia Nacional de San Carlos
La primera Academia y Museo de Bellas Artes de las Américas
En pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, entre calles llenas de historia y arquitectura colonial, se encuentra un tesoro que ha marcado el rumbo del arte nacional: la Academia Nacional de San Carlos, hoy sede de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.
Fundada en 1783 como la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España, fue la primera gran escuela de arte del continente americano y cuna de algunos de los artistas más importantes de México. Su origen se remonta a Gerónimo Antonio Gil, un grabador español que llegó a enseñar su oficio en la Casa de Moneda y terminó creando una institución que transformaría la enseñanza artística en el país.
El edificio, que alguna vez albergó el Hospital del Amor de Dios, fue adaptado en el siglo XVIII para recibir a la nueva academia. Décadas después, el escultor Manuel Tolsá, uno de los nombres más brillantes del arte novohispano, asumió la dirección y trajo consigo moldes de esculturas clásicas europeas que aún hoy pueden admirarse en su patio de esculturas.
Su elegante fachada de estilo renacentista italiano, diseñada por el arquitecto Javier Cavallari en 1852, es una joya por sí misma. En ella destacan seis medallones con los rostros de personajes clave en la historia del arte: desde el rey Carlos III hasta los maestros Miguel Ángel y Rafael. En el interior, una cúpula de cristal Art Nouveau, instalada en 1913 por una empresa parisina, inunda el recinto de luz natural, creando un ambiente inspirador.
La Academia de San Carlos no solo fue el punto de partida del arte académico en México, sino también el primer museo de bellas artes del continente. Hoy, aunque sus colecciones principales se conservan en el Museo Nacional de San Carlos, el recinto continúa vivo, ofreciendo cursos de posgrado, exposiciones temporales y visitas abiertas al público.
Visitar este lugar es un viaje en el tiempo: entre muros que han visto pasar siglos de creatividad, podrás conocer el espíritu que dio forma a la identidad artística mexicana.