Capilla Abierta de Tizatlán
El punto de encuentro de dos mundos. ¡Sorpréndete con los tesoros ocultos del arte indocristiano!
La Iglesia de Tizatlán es un fascinante portal en el tiempo donde el misticismo prehispánico y el arte virreinal se funden en una sola estructura. Construida en el siglo XVI sobre el altar mayor del antiguo palacio de Xicohténcatl —uno de los señores principales de la República de Tlaxcala—, esta joya arquitectónica destaca por su sobria fachada de piedra y su campanario exento. La verdadera magia del lugar reside en su sincretismo: a solo unos pasos de las imágenes coloniales, el subsuelo resguarda algunos de los murales prehispánicos más coloridos y mejor conservados de México, dedicados a los dioses antiguos. Es el destino definitivo para los amantes de la fotografía arquitectónica cargada de texturas rústicas, la antropología viva y aquellos creadores que buscan capturar rincones con una atmósfera de profunda memoria histórica y paz absoluta.
Sincretismo arquitectónico único: La impresionante experiencia de visitar un templo colonial levantado estratégicamente sobre los cimientos de piedra de una de las zonas arqueológicas más importantes del estado.
Los murales prehispánicos de Tizatlán: Ubicados en la zona arqueológica contigua al templo, estos altares policromados resguardan pinturas excepcionales que narran mitos de dioses como Tezcatlipoca y Camaxtli.
La Capilla Abierta del siglo XVI: Una joya del arte novohispano primitivo con arcos de medio punto y vigas de madera tallada, diseñada originalmente para evangelizar a las multitudes indígenas al aire libre.
Un entorno místico y arbolado: Un patio señorial rodeado de frondosos árboles y muros de piedra texturizada, ideales para capturar detalles visuales con gran calidez, historia y juegos de luces naturales.