Museo Regional de Tlaxcala INAH
Museo Regional de Tlaxcala (INAH): Milenios de historia tlaxcalteca en un exconvento del XVI, con piezas de Cacaxtla y Lienzo original.
Museo Regional de Tlaxcala (INAH): Milenios de historia tlaxcalteca en un exconvento del XVI, con piezas de Cacaxtla y Lienzo original.
Una experiencia natural para descubrir y disfrutar en Colima
La majestuosa y monumental obra maestra del barroco en el norte de México, que corona la capital con sus imponentes torres gemelas, una intrincada fachada de cantera tallada y un lujoso santuario neoclásico dorado que resguarda siglos de arte sacro y devoción minera.
El ultra moderno e interactivo pabellón de aprendizaje de Durango, dotado de exhibiciones digitales de última generación, laboratorios científicos prácticos y una majestuosa macro pantalla 3D envuelta en una vanguardista y audaz arquitectura.
El cautivador e histórico museo de Tetela de Ocampo, albergado en un auténtico cuartel militar del siglo XIX para honrar la memoria de los tres legendarios generales liberales —Juan N. Méndez, Juan Crisóstomo Bonilla y Juan Francisco Lucas— que defendieron con fiereza la soberanía nacional.
El monumental e imponente convento-fortaleza del siglo XVI en Huejotzingo, poseedor de una soberbia fachada de piedra de estilo gótico-plateresco, exquisitas capillas posas en su atrio y un majestuoso retablo mayor dorado que se alza como un tesoro supremo de la arquitectura virreinal temprana.
El sereno e histórico museo santuario albergado dentro del majestuoso convento franciscano del siglo XVI en Huejotzingo, el cual exhibe invaluable arte sacro, raros códices coloniales y reliquias arquitectónicas originales que narran el primer encuentro espiritual y cultural en Puebla.
La elegante e histórica parroquia de Puebla, poseedora de una imponente fachada de piedra, un majestuoso campanario que domina el horizonte local y un santuario de profunda serenidad adornado con exquisito arte sacro dedicado al arcángel patrono.
La exquisita e histórica joya churrigueresca del siglo XVII en Puebla, poseedora de una magistral fachada de cantera rosa tallada, elegantes contrastes de ladrillo y azulejo, y un santuario de profunda serenidad con acentos dorados que resguarda el legado franciscano.