Parque Guadiana
El sereno e histórico pulmón verde de la capital, dotado de señoriales calzadas arboladas, un tradicional paseo en trenecito y apacibles fuentes de agua envueltas en un monumental santuario forestal ideal para la recreación.
El sereno e histórico pulmón verde de la capital, dotado de señoriales calzadas arboladas, un tradicional paseo en trenecito y apacibles fuentes de agua envueltas en un monumental santuario forestal ideal para la recreación.
El fascinante y espectacular vuelo urbano de la capital, un trayecto suspendido a decenas de metros de altura que conecta cerros históricos y regala una vista panorámica y cinematográfica de los monumentos de cantera rosa y horizontes montañosos.
El imponente pueblo fantasma y maravilla minera del desierto norteño, hogar de un colosal puente colgante del siglo XIX suspendido sobre un abismo profundo y misteriosos túneles subterráneos ricos en minerales únicos.
El dramático e imponente oasis desértico de Durango, donde tres potentes caídas de agua se abren paso sobre monumentales formaciones de roca basáltica, enmarcadas por colosales raíces de sabinos antiguos y un cañón salvaje.
El imponente y salvaje santuario natural de la Sierra Norte, donde dos estruendosas cascadas gemelas se desploman a más de treinta metros de altura sobre paredes de roca, cayendo en pozas de color verde esmeralda envueltas en un espeso y neblinoso bosque de pinos y encinos ideal para la aventura.
El emocionante e imponente mirador con piso de cristal en Tetela de Ocampo, suspendido a gran altura sobre un frondoso cañón serrano donde una audaz plataforma regala una buena dosis de adrenalina y vistas panorámicas hacia estruendosas cascadas y horizontes boscosos cubiertos de neblina.
El agreste y emocionante laberinto subterráneo oculto en la Sierra Norte de Puebla, donde un gélido río de aguas cristalinas conocido como "agua que suena" se abre paso entre estrechas cámaras de reluciente calcio blanco, estalactitas vírgenes y místicas pozas ocultas.
La imponente y pintoresca joya agroturística de Puebla, donde campos de cultivo de berries perfectamente alineados se extienden bajo la majestuosa silueta del volcán Iztaccíhuatl, fusionando el campo sustentable con una encantadora experiencia rural.
Una impresionante fortaleza montañosa aparentemente indestructible, lugar ceremonial y ventana al misterioso y redescubierto pasado.